Dicen que vienen, que vienen los toritos de Calera, Dicen que vienen, que vienen, y a la plaza nunca llegan. Ya está el torito en la plaza y el torero en la barrera y la dama en el balcón diciendo que el toro muera. Subió la cuesta corriendo por bailar y no bailó, perdió la cinta del pelo, mira que jornal ganó. Por las montañas de San Andrés la vi llorando, la consolé. Ya ha muerto el toro en la plaza y el torero sale de ella y la dama en el balcón ya está tranquila y contenta.